Cuando perros o gatos son traídos al consultorio veterinario o al hospital animal con lesiones traumáticas, es deber del dueño explicar cómo se produjeron dichas lesiones. Desgraciadamente, no todos los dueños son sinceros en sus historias, especialmente cuando fueron ellos quienes ocasionaron las lesiones.
Mientras que un veterinario puede sospechar que las lesiones pueden deberse a un abuso y no a un accidente, no existe una forma objetiva de saberlo con certeza. Por ejemplo, los abusadores de animales pueden decir que el animal fue golpeado por un carro cuando en realidad las lesiones fueron causadas intencionalmente.
Una investigación realizada por Cummings School of Veterinary Medicine de la Universidad de Tufts y la Asociación Americana para la Prevención Contra la Crueldad Animal (ASPCA, por sus siglas en inglés) pueden ayudar a los veterinarios a distinguir las lesiones accidentales del maltrato animal, a través de un estudio que reveló notables diferencias entre lesiones causadas por maltrato o accidentes automovilísticos.1